El error más común en las obras de La Coruña es asumir que el sustrato granítico sano está a poca profundidad en toda la ciudad. La realidad geológica es más compleja: los valles fluviales y las zonas de relleno costero ocultan depósitos de arena y limo que requieren verificación. Un golpe de cuchara negado a los dos metros no siempre es roca; a veces es un bolo errático dentro de un estrato de alteración. Por eso el sondaje SPT no se hace solo para calcular la carga admisible. Se hace para entender la secuencia estratigráfica real y evitar que la cimentación quede apoyada sobre un suelo que no se investigó correctamente. Trabajamos en Monte Alto, Los Rosales, O Burgo y la franja del paseo marítimo, donde los perfiles cambian en pocos metros. Nuestro equipo aplica la norma UNE-EN ISO 22476-3 en cada ejecución, controlando la energía entregada y registrando el avance de la cuchara partida en tiempo real.
En los suelos de alteración granítica de La Coruña, un N30 creciente no siempre indica mejora: a veces anticipa un rechazo prematuro por bloques aislados.
